Un dia largo, familiar, divertido, de reencontrarme con mi niño interno y de fastidio; hoy vi a mi familia, una parte de ella, por motivo del cumpleaños de mi sobrino César fuimos a visitar el Museo del Trompo Mágico (MTM).
Hacia tiempo que no compartía un momento de este tipo con parte de mi Familia, el volver a sentirme querido por ellos, el regresar a ser niño; eso jamás se debe olvidar.
Realmente no conocía el MTM, al ingresar es como volverse niño una vez, tempranito llegando a primer hora para aprovechar la mayor parte del día en ese lugar. Es económico ir ahí, considerando la felicidad que se puede otorgar a un niño, así es a mi niño interno.
El pabellón es lo mejor, un bodegón, lleno de atracciones; voltear a ver a todos lado, donde niños desde meses aprenden a explorar el mundo
Lo primero que hicimos fue pescar, si, nos divertimos y nos mojamos tanto, después jugamos al ser cocineros, sirviendo de comer a mi mamá y a mi hermana mayor; pero la zona que mas me encanto fue la de Albert Einstein... uff ver como unos imanes se mueven al ritmo de la música, ver como magnetizaban a las demás personas y se les paraba el cabello. Pero pensé que seria lo mejor, cuando voy llegando a los péndulos, los arcos; la geometría, es lo que me mata, la precisión, las formas perfectas, la física, el movimiento, los tangram bastante fáciles (no es por presumir pero los armé todos, recordando cuando iba a la escuela), el que me saco canas fue el tangram tridimensional piramidal; bastante simple pero complejo.
Lo mejor del día fue haber estado con mi mamá en el patio central de la fuente, acomodados plácidamente en una banca, mi cabeza sobre su pierna comiendo una nieve de yougurth y ella haciéndome piojito, es lo mejor del mundo.
El ver a Nora corriendo por todos lados me hace tan feliz, ver a Uriel haciendo berrinches por querer ser protagonista de todo, Cesar impaciente por tomar todas las computadoras habidas y por haber. Me doy cuenta de la personalidad de cada uno de ellos. Nora le encanta explorar y experimentar; Uriel lo visual lo pone bastante atento y comienza a soñar; y César cibernético totalmente, gamer, juegos, teclados y pantallas.
No cabe mencionar el chico guapo de la tienda, me quede anonadado, muy bello por cierto y de trato muy amable. La comida deja mucho que desear, pero es comida rápida para no ser exigente. Comer solo por necesidad y no por placer es lo peor.
Por fin los juegos de exterior fijos, la moto con resortes, la sube y baja, la casita, claro todo con protección, piso de corcho.
El tiempo pasa rápido, ya son las 6:00pm, tenemos que irnos, mi mamá debe regresar a Tequila una vez mas. Volvemos al ingreso del MTM, no despiden los guías. Adios Nora, Uriel, César; adios Rafita, bienvenido Rafa una vez mas.
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