jueves, 18 de agosto de 2011

Cadenas que transmutan en Cabellos de Oro.

El titulo lo pensé por un hecho onírico y un hecho real. Esto estaba transcurriendo en los últimos días de mi vida. No creo ser el único al que le ha pasado, sin embargo, en ocasiones no se que hacer en este tipo de casos, fue algo nuevo para mi, una nueva experiencia en mi vida.
En los últimos días, para ser exacto desde el viernes anterior, hace 6 días, me sentía un tanto intranquilo, no sabia realmente que estaba pasando en mi mente, pasaban recuerdos en mi cabeza como si fuese un proyección de imágenes y vídeos.

Hecho Onírico.

El lunes anterior, tuve un sueño, en el cual recuerdo que, estaba en casa de mi abuela en Tequila. Observe siempre como si fuera un espectador, vi los patios de esa casa, que son un tanto grandes, el corral en el que jugué de niño con mis primos y mis hermanos. La casa donde la mayor parte de mi infancia, por no decir mi vida; viví. Volé por los pasillos, sus alrededores. Recuerdo que era de día; conforme iba recorriendo la casa, aparecían mis familiares; realmente no recuerdo bien quienes eran. Cuando en un instante mi vi caminando y corriendo, corrí al patio del fondo, donde se encuentran las escaleras que llevan a la azotea de la casa, la cual también es enorme. Sin embargo, me mostraba un tanto tranquilo, cuando mi conducta cambio repentinamente. Ansiedad. Desesperación. Vi como saco unos clavos que tenia en la boca, los cuales me molestaban. Al poco tiempo sentí en mi garganta una sensación de rasposa. Aparecen cadenas. Salen. Se mueve. Se flexionan. Brotan como si fuera una extremidad de mi cuerpo. Mientras salen, me doy cuenta que son muy largas, tan extensas que se hacían nudos. Veía como mis familiares me ayudaban a sacarlas de mi interior. Las cortaban. Las jalaban. Las enredaban. Las movían. Solo intentaban ayudarme, hasta llegar el punto en el cual desaparecen. Sentí una tranquilidad. Desperté.

Ayer hablé con dos de mis mejores amigos, a quienes agradezco mucho el estar en mi vida y me soportan, creo que no es tan fácil hacer eso. Julio y David. El tema el cual hablé con ellos, fue como me sentía emocionalmente en este momento y lo que estaba viviendo.

Hecho Real.

Blogs anteriores mencioné que una persona especial había llegado a mi vida. Sí, fue algo que estaba viviendo con él, el no saber que hacer en esa situación. Todo transcurrió tan rápido, que ni tiempo me di de disfrutar. Una indecisión oculta. El no contarle a nadie de como me sentía. El engaño que me hacia a las cuestiones que se me hacían. El darme cuenta que lo hice estuvo incorrecto desde el inicio. Ocultar algo que existe y no hacerlo saber. Es mentir. Es engañarme. Es vivir una fantasía.
Consultando mi biblia, como sabrán todos los que leen esto (Mujeres que corren con los Lobos) leí una metáfora la cual podría ejemplificar lo que sentía en esos momentos.


La mujer de los Cabellos de Oro.

Había una mujer muy extraña pero muy guapa que tenía unos largos cabellos de oro, tan finos como el oro hilado. Era joven y huérfana de padre y madre, vivía sola en el bosque y tejía en un telar hecho con negras ramas de nogal. El bárbaro hijo del carbonero trató de obligarla a que se casara con él y, en un intento de quitárselo de encima, ella le regaló unos cuantos cabellos de oro. Pero él no sabía ni le importaba saber que el oro que ella le había dado no tenía un valor monetario... y cuando intentó vender los cabellos en el mercado, la gente se burló de él y lo tomó por loco. Enfurecido, regresó de noche a la casita de la mujer y, con sus propias manos, la mató y enterró el cuerpo a la orilla del río. Durante mucho tiempo nadie se percató de su ausencia... Pero en su tumba, la melena de oro de la mujer iba creciendo. Los hermosos cabellos se ondulaban en espirales que subían a través de la negra tierra y se enroscaban alzándose cada vez más, hasta que la tumba quedó cubierta por un campo de ondulantes cañas doradas.
Los pastores cortaron las curvadas cañas para construirse flautas y, cuando las tocaban, las flautitas cantaban:

Aquí yace la mujer de los cabellos de oro
asesinada y encerrada en su tumba,muerta por el hijo del carboneroporque ansiaba vivir.Y así fue como el hombre que le arrebató la vida a la mujer de los cabellos de oro fue descubierto y conducido ante la justicia y, de esta manera, los que vivían en las salvajes florestas del mundo, tal como hacemos nosotros, pudieron sentirse nuevamente seguros.

Este cuento muestra exactamente lo que me pasó. Cuando traté de engañarme a mi mismo. Tarde que temprano todo tendría claridad. Guarde mis emociones en lo mas profundo de mi. Pero no me di cuenta que saldrían convertidos en cabellos de oro. Todo se sabría en algún momento. Tomar decisiones oportunas, me salvo de no abrir cicatrices que anteriormente sufrí en mi alma. La mente es tan poderosa, que cuando mi consiente no quiere ver la realidad lo transforma en fantasía, donde el inconsciente oculta la realidad en murallas casi imposibles de penetrar. En el libro donde tome esta metáfora, hace una mención de un dicho, "La ropa sucia se lava en casa", donde menciona una estrofa que dice asi: ..."La habitual prohibición de lavar la ropa sucia fuera de casa se encierra en una ironía, pues la "Ropa Sucia" nunca se lava en casa. La "Ropa Sucia" de la familia se queda para siempre en el mas oscuro rincón del sótano con su secreto. La insistencia en mantener algo en secreto es veneno puro. De hecho, semejante pretensión significa que una persona no cuenta a su alrededor con el apoyo necesario para afrontar las cuestiones que le causan dolor."...
Lo único que puedo hacer es volver a agradecer a las personas que me jalan las orejas constantemente, quienes me muestran la realidad. Suelo ser un persona fantasiosa, soñadora, tanto es algo con lo que me gano lo vida; también es algo con lo que cavo mi tumba. Despertar y volver a la realidad, es algo que me cuesta mucho trabajo en ocasiones, es algo con lo que he vivido mucho tiempo, mas sin embargo, volví a ganar. Gracias AMIGOS JULIO y DAVID.

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